Carburante

EL COMBUSTIBLE QUE NECESITAS PARA LOS CUATRO MOTORES: LA ESPIRITUALIDAD.

No quiero hablarte de religión porque cada uno tiene su fe y sus creencias según el entorno en el que ha crecido o sus propias reflexiones personales. Pero hay un tema que creo que es muy importante poner sobre la mesa en este viaje por la vida, la espiritualidad. Es el carburante que te va a ayudar a vivir.
La espiritualidad es un camino interior de crecimiento personal que puede manifestarse de muchas maneras.
Puede ser a través de una religión, pero también mediante la meditación, o también haciéndonos preguntas profundas sobre la vida y nosotros mismos. No somos sólo como algunos dicen materia-espíritu, ni tampoco cuerpo-mente, somos cuerpo-mente-espíritu.
Dejar lugar por el espíritu puede ayudarnos a descentrar el ego, es decir, no estar tan ocupados en nuestro mundo individual y material.
Podríamos decir que la espiritualidad es esta parte de nosotros que va más allá de lo que se puede tocar o ver, es como una conexión con algo superior a nosotros mismos, digamos a Dios, universo, energía o un sentido mucho más profundo de la vida.
Es mediante la espiritualidad que encontraremos las creencias que den sentido a nuestra vida.
En la religión, la espiritualidad se vincula a un dios o profeta, como por ejemplo, el cristianismo, que enfoca su espiritualidad en las enseñanzas de Jesús y sus discípulos. Para quienes han sido educados en una base cristiana pero sienten que la idea de Dios es, confusa, El SILENCI DE DEU de Delfí Dalmau Argemí, puede ser una lectura que no pretende imponer respuestas ni cerrar la espiritualidad en una definición rígida, sino que invita a una búsqueda honesta, íntima y personal. El trascendente no siempre habla en voz alta, pero sí deja huella en quien se atreve a mirar más allá.
La espiritualidad se vive de forma totalmente personal, como un proceso de crecimiento interior que nos ayuda a ser mejores, a ser más coherentes con nuestros valores, a encontrar un equilibrio, a entenderse mejor ya vivir con más autenticidad.
Vivimos deprisa. Demasiado.
Pantallas abiertas, auriculares puestos, mil estímulos a la vez. Y casi nunca nos preguntamos qué ocurre por dentro. Es necesario poner el freno de mano.
Cuando hablamos de espiritualidad, muchos piensan en religión, normas o creencias impuestas. Pero la espiritualidad va mucho más allá.
Ser espiritual no es huir del mundo, es habitarlo con conciencia. Es detenerte y preguntarte si la vida que llevas es realmente la que quieres. Es escuchar el silencio, aunque en ocasiones pueda incomodar. Es reconocer que no todo se puede comprar, contar o controlar.
La espiritualidad puede empezar cuando dejas de vivir en automático.
No es necesario tener respuestas de todo. Muchas preguntas que podemos hacernos no tendrán ninguna respuesta. Pero si es necesario hacerse preguntas honestas.
Quizás la espiritualidad es eso: darte permiso para sentir, para dudar, para buscar el credo que dé sentido a tu vida.
Mira hacia adentro y trata de encontrar con lo que crees que te da el sentido de tu vida.
Quizás lo que buscas fuera… hace tiempo que te está esperando dentro.
Me voy a tomar la libertad de proponerte un consejo personal. El credo que de sentido a tu vida, sean cuales sean tus creencias podría basarse en 4 premisas fundamentales, perdonar, comprender, ayudar y amar, complementandolo con una actitud, de vivir, convivir y dejar vivir.